La situación estratégica de Letur, en un peñasco fácilmente defendible, y su cercanía a una gran fuente que provee de agua al pueblo y a toda su vega, es la clave para comprender que el ser humano se asentó aquí desde la más remota prehistoria. Este hecho es constatado por las pinturas rupestres neolíticas que se encuentran en cuevas en los mismos alrededores del pueblo. Todas las culturas se establecieron en este enclave, así, se han encontrado restos ibéricos, monedas romanas, lápidas con inscripciones paleocristianas y sepulturas visigóticas. Incluso es mas que probable y aún está en estudio, que el Cartaginés Amilcar Barca, muriera y fuera enterrado junto a Villares (Elche de La Sierra), a escasos kilometros de Letur. El actual trazado urbano, de indudable estructura árabe, refleja el gran auge que pudo tener Letur durante este periodo. En este periodo se origina precisamente el topónimo "Letur". Se trata de una derivación del nombre de la tribu bererer que pobló esta zona y otras de España en los siglos IX y X , la tribu de At Yettureg procedentes de la actual Argelia, mas concretamente de actual provincia de la Cabilia. Sus asentamientos eran nombrados con el nombre de su tribu, así tienen el mismo origen los topónimos de Lietor en Albacete, Yátor en Granada o Letux en Zaragoza.
Perteneciente al Reino Musulman de Murcia, este pasó a ser vasallo del Reino de Castilla en 1243 merced al Tratado de Alcaraz firmado por el rey Fernando III "El Santo" y por el Rey de la Taifa de Murcia, Ibn Hud. Pocos años después su administración fue encomendada a la Orden de Santiago dependiendo de Segura de la Sierra. Mas tarde Letur pasó a depender de la Encomienda Santiaguista de Socovos. Dos siglos después del comienzo de la dominación Castellana, y concretamente en el año 1448, la población de Letur, mudejar en su práctica totalidad y descontenta con las autoridades cristianas, abandonó voluntariamente el pueblo y marchó a la todavía villa musulmana de Huescar (Granada), eso sí, prendiendo fuego antes a sus casas, quedando la villa "yerma e despoblada de los vecinos e moradores que a ella convenia tener, la cual fue robada e quemada e destruyda e dejada sola", hasta que en 1453 se realizó el asentamiento de 79 familias cristianas. En 1457 tropas provenientes de la vecina Alcaraz, en el curso de la guerra que El rey Enrique IV de Castilla declaró, entre otros nobles, a Alonso Fajardo (Fajardo El Bravo) el cual tenia destacada en Letur una compañia de cristianos y moros que se dedicaba a asaltar a todo aquél que pasaba a menos de tres leguas alrededor, asedian e incendian de nuevo el pueblo.
Esta inestabilidad, acrecentada por el caracter fronterizo, que da lugar a "razzias" musulmanas desde el vecino Reino Nazarí de Granada, ocasionan el despoblamiento y la decadencia en este pueblo y otros vecinos hasta el punto que muchos quedan totalmente despoblados, no volviendo a recuperarse hasta comienzos de S. XVI, con la estabilidad política y militar que supuso la conquista de Granada y el reinado de los Reyes Católicos. |